Muchos pensaban que si se abria las
puertas de la verbena el
baile se acababa, la gente no entraria, la verbena perderia su gracia, los zagales molestaría. ¿Qué ha pasado? Que las puertas se han abierto y el
pueblo ha tomado la verbena. La verbena es ahora un derroche de alegría, de gente de todas las edades, de orquestas tocando con el ritmo de ver todo lleno, la heladería a tope, los
bares a tope, todo con un aire fresco y nuevo. Enhorabuena a los que han dado el paso,
felicidades a todos.