Imaginemos por un momento…
Imaginemos por un momento un mundo terrible en el que los padres no permitiesen a sus hijos salir, a jugar a la
calles desde el momento en que salen del cole hasta la hora de cenar o más tarde. Imaginemos además que esos mismos padre no permitiesen a los nichos continuar viendo la televisión después de las 21:00, o lo que es peor, que la televisión permaneciese en
casa apagada constantemente y solo se conectase para ver las noticias y si acaso una película el fin de
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