Cuanta hipocresía hay en este bendito
pueblo, los que se creen obreros y explotados, en verdad muchos de ellos tienen más
olivos o dinero que muchos de los que celebran
San Isidro. Hay que obrar con sus semejantes casi al mismo nivel que lo hacen con los suyos, solo así poquito a poco el mundo vaya mejor y que la prepotencia, el orgullo y la política que tienen se las coman con patatas. Las parrillas que hoy se hacen con motivo de San Isidro, no les hacen daño a nadie, y el
postre (un buen plato
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