El miedo a que se escuchen gemidos incontrolados o el chirriar de un somier chivato pueden estropear un buen polvo. Fastidiando un orgasmo, precipitando una eyaculación precoz o boicoteando la erección.
Si todo esto puede pasar en la tranquila y conocida vivienda cotidiana, qué decir del apartamento, donde en muchas ocasiones se establece el 'overbooking'. Suegra, cuñados, hermanos,
amigos... Visitas que comparten divertidas los escasos y caros metros de la vivienda de
verano. Pero este hacinamiento
... (ver texto completo)