HUESA: Hola a todos....

Hola a todos.
Martinico, conozco a todos los maestros que mencionáis, pero ninguno fue mi maestro en la escuela. Cuando yo empecé a ir a la escuela solamente había cuatro maestros, dos maestras y dos maestros. D. Antonio estaba siempre y luego iba y venía otro. Las maestras eran doña Vicenta y doña Julia, eran hermanas y valencianas. Lo sé porque me lo dijeron y porque cuando hablaban entre ellas hablaban en valenciano. Lo que no me explico es cómo fueron a parar a Huesa, tan lejos de su tierra, entonces no había tanta movilidad. Eran dos excelentes profesionales. Yo iba con doña Vicenta, y os aseguro que las bases de mi enseñanza las puso ella. Cuando dejé la escuela dominaba casi la ortografía y salí con una serie de conocimientos que aún conservo memorizados. Que se les iba a veces la mano es cierto, pero es que en aquellos tiempos era lo normal. Los padres pegaban, los niños se pegaban, los perros y los gatos eran apedreados por los niños, había demasiada facilidad para pegar. Aun reconociendo esto, yo guardo un grato recuerdo de aquella maestra que me enseñó tantas cosas. Mi agradecimiento está por encima de todo. Sé que ya murió.

José Luis, la foto es un poema. Qué buenos recuerdos nos traen las fotos antiguas. Yo conservo algunas mías que no me canso de mirarlas. Mi foto preferida es la que tengo en el libro de escolaridad. El día antes me había cortado el flequillo yo misma y parece el alero de un tejado. La miro y no me puedo creer que sea yo esa persona. Sin embargo, recuerdo perfectamente el día que me la hicieron, que vino un fotógrafo a la escuela y nos hizo la foto a todas las niñas. Yo tenía seis o siete años. Dice la gente que la ve que sigo teniendo la misma expresión, yo no lo sé.

Saludos a todos.