Hola a todos.
Martinico, ¿tú qué quieres, ponernos a dieta?
¡Qué buenas las migas!, pero a mí me gustan más las de harina que las de pan, yo las hago de vez en cuando. Los papajotes me los hacía mi madre con el gachurreno de las migas, nos quemábamos por comérnoslos pronto. Los talarines me gustaban menos y menos aún los maimones que estaban muy pegajosos. Ah, pero las gachas eran mis preferidas, con su pimiento asado, cuando había. Todas ellas son comidas de subsistencia, si había harina y aceite ya se podía llenar un poco la barriga y aunque no se estuviera bien nutrido por lo menos no se pasaba hambre. Malos tiempos para la lírica eran aquellos.
He visto las fotos de las cuevas de las Baulas. Yo las he visto habitadas todas. Al lado había una fábrica de aceite y en tiempos de molienda pasaba por allí una "cieca" llena de jamila, que iba a parar al "Royo". En Huesa, además de ésas, estaban las cuevas del "Venturro", las del Cementerio y las de los Carasoles, todas las he visto yo habitadas. ¡Qué tiempos tan malos eran aquéllos! ¡Ojalá no vuelvan nunca! Saludos.
Martinico, ¿tú qué quieres, ponernos a dieta?
¡Qué buenas las migas!, pero a mí me gustan más las de harina que las de pan, yo las hago de vez en cuando. Los papajotes me los hacía mi madre con el gachurreno de las migas, nos quemábamos por comérnoslos pronto. Los talarines me gustaban menos y menos aún los maimones que estaban muy pegajosos. Ah, pero las gachas eran mis preferidas, con su pimiento asado, cuando había. Todas ellas son comidas de subsistencia, si había harina y aceite ya se podía llenar un poco la barriga y aunque no se estuviera bien nutrido por lo menos no se pasaba hambre. Malos tiempos para la lírica eran aquellos.
He visto las fotos de las cuevas de las Baulas. Yo las he visto habitadas todas. Al lado había una fábrica de aceite y en tiempos de molienda pasaba por allí una "cieca" llena de jamila, que iba a parar al "Royo". En Huesa, además de ésas, estaban las cuevas del "Venturro", las del Cementerio y las de los Carasoles, todas las he visto yo habitadas. ¡Qué tiempos tan malos eran aquéllos! ¡Ojalá no vuelvan nunca! Saludos.