hola foro. buenas noches.
hola Encarna, tienes razón la romeria se celebraba, o se celebra (no sé si es todavia así), en el cortijo de los Camilos, pero de crio, siempre deciamos a la romeria de Caniles, tambien cuando ibamos a cojer almecinas o moras en los arboles que habia al lado de la pileta del lavadero deciamos caniles.
La verdad es que era el punto de destino, cuando en las tardes de verano con el sol bajo, ibamos paseando hasta las pontanillas, luego deciamos que hasta los palos cruzaos y al final terminabamos en caniles (Cortijo los camilos), donde nos refrescabamos y bebiamos agua y luego vuelta para abajo. Haber, no habia otra cosa, menudo entretenimiento; una bolsa de pipas y carretera arriba, carretera abajo.
Otras veces lo alargabamos hasta las cerraillas, donde nos tirábamos a rastras por las banquisas de piedra y donde los menos espabilados, terminabamos metidos en el agua, cuando nó con la culera del pantalón rota.
La de veces que he bajado desde las cerraillas hasta los cortijillos por el arroya, cojiendo mastranzos, para echar por la calle el dia del señor.
como ves siempre afloran recuerdos y casi siempre de la infancia, como ves no teniamos que preocuparnos de otra cosa que no fuera pasarlo bien.
saludos.
hola Encarna, tienes razón la romeria se celebraba, o se celebra (no sé si es todavia así), en el cortijo de los Camilos, pero de crio, siempre deciamos a la romeria de Caniles, tambien cuando ibamos a cojer almecinas o moras en los arboles que habia al lado de la pileta del lavadero deciamos caniles.
La verdad es que era el punto de destino, cuando en las tardes de verano con el sol bajo, ibamos paseando hasta las pontanillas, luego deciamos que hasta los palos cruzaos y al final terminabamos en caniles (Cortijo los camilos), donde nos refrescabamos y bebiamos agua y luego vuelta para abajo. Haber, no habia otra cosa, menudo entretenimiento; una bolsa de pipas y carretera arriba, carretera abajo.
Otras veces lo alargabamos hasta las cerraillas, donde nos tirábamos a rastras por las banquisas de piedra y donde los menos espabilados, terminabamos metidos en el agua, cuando nó con la culera del pantalón rota.
La de veces que he bajado desde las cerraillas hasta los cortijillos por el arroya, cojiendo mastranzos, para echar por la calle el dia del señor.
como ves siempre afloran recuerdos y casi siempre de la infancia, como ves no teniamos que preocuparnos de otra cosa que no fuera pasarlo bien.
saludos.