Pues la verdad es que sí que hace mucho frío, aunque por aquí no nos podemos quejar si nos comparamos con otros lugares. De todas maneras, yo no recuerdo un invierno como éste, te lo piensas dos veces antes de salir a la calle si no es necesario.
Pero ése no es motivo para no entrar en el foro, que en la casa se está calentito. Lo que pasa es que he tenido un fin de semana y un principio un tanto ajetreados por celebraciones varias, pero ya ha vuelto todo a la normalidad.
Digo yo si Martinico se habrá quedado aislado por la nieve en Huesa. No me extrañaría porque seguro que tiene que haber nevado esos días en el pueblo. ¡Qué invierno tan raro estamos pasando! Yo recuerdo que todos los inviernos nevaba en Huesa alguna vez, pero me parece que este año se está pasando de lluvia y de nieve.
Cigarrito, yo conozco muchas cosas del pueblo porque las he vivido, y otras se las pregunto a mi madre, que a su edad tiene una memoria prodigiosa.
Los garbanzos tostados los hacían también en el pueblo. Iban vendiéndolos por las calles y los podías comprar o cambiarlos por garbanzos secos y crudos, te cambiaban una medida por otra.
El turrón en mi época era también cosa de los quesaeños. Ponían unos tenderetes, llamados arquillas, cubiertos con una sábana y allí exponían sus productos, sobre todo turrón duro, que lo vendían en trozos. A mí me gustaba y me sigue gustando el turrón duro, mucho más que el blando.
Abrigaros bien.
Pero ése no es motivo para no entrar en el foro, que en la casa se está calentito. Lo que pasa es que he tenido un fin de semana y un principio un tanto ajetreados por celebraciones varias, pero ya ha vuelto todo a la normalidad.
Digo yo si Martinico se habrá quedado aislado por la nieve en Huesa. No me extrañaría porque seguro que tiene que haber nevado esos días en el pueblo. ¡Qué invierno tan raro estamos pasando! Yo recuerdo que todos los inviernos nevaba en Huesa alguna vez, pero me parece que este año se está pasando de lluvia y de nieve.
Cigarrito, yo conozco muchas cosas del pueblo porque las he vivido, y otras se las pregunto a mi madre, que a su edad tiene una memoria prodigiosa.
Los garbanzos tostados los hacían también en el pueblo. Iban vendiéndolos por las calles y los podías comprar o cambiarlos por garbanzos secos y crudos, te cambiaban una medida por otra.
El turrón en mi época era también cosa de los quesaeños. Ponían unos tenderetes, llamados arquillas, cubiertos con una sábana y allí exponían sus productos, sobre todo turrón duro, que lo vendían en trozos. A mí me gustaba y me sigue gustando el turrón duro, mucho más que el blando.
Abrigaros bien.