HUESA: No creerás, Martinico, que en Huesa todo el mundo tenía...

No creerás, Martinico, que en Huesa todo el mundo tenía en su casa un depósito de aceite para poder echar mano durante todo el año, nada de eso. Ni tampoco había medios para ir al molino y comprar un cántaro, que podía ser de dos arrobas, de arroba, de media arroba, de cuarterón o de medio cuarterón (información materna). La mayoría de la gente dependía de un jornal, cuando lo echaba, y compraba todo en pequeñas cantidades. Por eso se vendía el aceite en las tiendas, ya te digo que en la tienda del padre de Cigarrito había un artilugio adosado al mostrador que servía para medir el aceite. Era como una bomba que aspiraba el líquido haciendo girar una manivela, se llenaba un recipiente con la cantidad que pedías, parecido al vaso de una batidora de esas antiguas de cristal, y luego te lo echaban a tu botella. Supongo que el depósito estaba debajo del mostrador. Yo no lo vi nunca porque nunca pasé al otro lado del mostrador.

Y claro que se mide el aceite por litros, como todos los líquidos.

Curioso:
En una conversación entre un hombre y una mujer, la mujer utiliza el doble de palabras que el hombre.
¿Sabéis por qué?
Porque todo tiene que repetírselo para que se entere. jajaja

Saludos.