HUESA: Antes de nada, desear a tod@s, leyentes y escribientes,...

Antes de nada, desear a tod@s, leyentes y escribientes, conocidos y desconocidos y a la gente de mi pueblo... una Feliz Navidad.

Cae agua-nieve, desde un cielo blanquecino, que parecía iluminado a pesar de ser noche, los adoquines de las calles brillan bajo la tenue luz de las farolas, gente que a prisa subia y bajaba, bajo los paraguas y parapetados con abrigos y gabanes.
En la radio, villancicos con sabor a viejo, siempre los mismos, siempre nuevos.
Durante la cena, las calles vacías, observadas tras los cristales empañados, por un niño ensimismado.
Calor de brasero bajo las mesas de camilla, o junto a la lumbre; avivada por el movimiento de un soplillo de esparto.
Cena en familia, esperada por la vuelta de los que estaban fuera del pueblo, embutidos varios, un vino fuera de lo corriente y turrón de postre, del duro y del blando, no había otro sabor, pero siempre andaban los mantecados y los hojaldres, y algún que otro almendrado endulzando la noche.
Tocan las campanas, llamando a la misa del "Gallo", las calles empiezan a vivir de nuevo en mitad de la fria noche, la gente desfila por ellas hasta llegar a la iglesia, ocupan los bancos; los hombres en la parte de atrás, las mujeres y los niños se sientas en las primeras filas. Suena el viejo órgano y los crios se miran y se sonrien, no era habitual oirlo sonar.
Trnacurre la misa y llega al final, la gente sale al pasillo y hace una cola hasta el altar, para besar al Niño Jesús, en un silencio absoluto, se va encaminando hacia la calle, solo se oye la musica de Navidad.
Una vez en la calle, la gente se encamina de nuevo a sus casas, mirando al cielo y comentando que el cielo esta para nevar.
Allí será donde se armará "la marimorena", con el tintineo de los almireces y las botellas de anís, con las zambombas y las panderetas, con los villancicos... siempre los mismos, pero siempre nuevos.

Un abrazo.