Recuerdo con cariño a Don Alfonso, con el nunca falto la misa diaria y siempre estaba atento a los problemas de nuestro
pueblo y de su gente.
Nuestra
iglesia es lo que es, por el, todos recordamos que era un abandono.
La pena es que Don Luis no le deja venir a nuestra iglesia, ni para
bodas, ni entierros. En la
boda de Pulga y la Carmen, no le dejo hacerla, sabiendo la
amistad que une a Don Alfonso y al Pulga, al entierro de Vicente tampoco le dejo enterrarlo, ni vestirse, en las
fiestas no lo
... (ver texto completo)