Las
fiestas de esta año han sido estupendas.
Lo mejor: los
encierros, las
exposiciones ( la
casa antigua ha sido de categoría), el pregón de Juán Jiménez, la
comida colectiva, los conciertos en la
plaza, el
paseo de los niños en burro, la presentación de peñas, las verbenas del jueves y el sábado y el mejor ambiente.
Lo peor: las
vacas bastante flojas, la cantante flamenca un poco verde y las enormes restricciones gubernativas que exige la legislación para unas fiestas populares.