Todos somos iguales ante la ley, pero no ante los encargados de aplicarla.
Para destruir las malas prácticas, la ley es mucho menos útil que los esfuerzos individuales.
Somos esclavos de las leyes para poder ser libres.
El fin de la ley es obtener la mayor ventaja posible para el mayor número posible.
antonio que tengas un buen fin de semana
igualmente para ti fina
un saludo marcelino y feliz fin de semana
antonio que tengas un buen fin de semana
Aguilachic@, yo no veo tantas diferencias entre un fanatismo y otro. A mí, como a Martinico, me da vergüenza ajena contemplar esos espectáculos de romerías masivas con la gente casi loca por una imagen. De verdad que me desagrada ver eso. En cuanto a la indumentaria, pues ahí tenemos a las monjas cubiertas de pies a cabeza en invierno y en verano, sólo enseñan la cara y las manos.
Mis abuelas iban siempre con las faldas casi hasta los pies y con la cabeza cubierta con un pañuelo negro. Ellas y todas ... (ver texto completo)
Encarna si diferencia no hay en los fanatismos lo único es que unos son obligados y los otros no los obliga nadie, yo siento vergüenza ajena cuando veo esos niños volando por encima de las cabezas de la gente para ponerlos encima de los santos, ¿como pueden permitir los padres eso?

yo a esos que se tiran a zarandear a los santos (incluidas las monjitas y demás curia) y van a hacer circo allí a berrear los ponía yo a gusto con una buena "pestuga" de oliva para que lloren con razón y luego a lo ... (ver texto completo)
Aguilachic@, yo no veo tantas diferencias entre un fanatismo y otro. A mí, como a Martinico, me da vergüenza ajena contemplar esos espectáculos de romerías masivas con la gente casi loca por una imagen. De verdad que me desagrada ver eso. En cuanto a la indumentaria, pues ahí tenemos a las monjas cubiertas de pies a cabeza en invierno y en verano, sólo enseñan la cara y las manos.
Mis abuelas iban siempre con las faldas casi hasta los pies y con la cabeza cubierta con un pañuelo negro. Ellas y todas ... (ver texto completo)
Hacemos las reglas para los demás y las excepciones para nosotros mismos.
No falta quien desprecie los libros y prefiera aprender directamente de la vida; aunque así no se suele pasar del prólogo de la existencia.
Buscad leyendo y hallareís meditando.
El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.
Cuando leemos demasiado de prisa o demasiado despacio, no entedemos nada.
Lee los buenos libros primero; lo más seguro es que no alcances a leerlos todos.