Que día mas divertido me pase cuando nos visitó el gran gurú de la derechota Arenas.
Como desfilaban hacia el comedero las peperas y peperos , todos ataviados con sus mejores galas, como si se tratara de día de
fiesta mayor, grandes prendas de abrigo para lucir, -- a pesar del día de sol—
trajes y corbatas y sobretodo esas caras de niños de limbo, procurando que no se les notara la inquina que les embarga el ánimo.
Cuando el gran líder tomo la palabra, según me cuentan, fue la apoteosis,
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