Ya veras si me he portado como se merece, que le he comprado un peine, y si no me crees le dices la la Mariquilla cuando la veas que te lo enseñe.
Que no, Malos pelos, que a mí las pavas no me gustaban y como las otras no me hacían ni puto caso, llegué casto a los treinta y aquí me tienes ahora contando batallitas para compensar mi fracaso.
Así que, si tú no quieres, como yo lamentarlo, has
feliz a la Mariquilla con un buen regalo.
Felicidades Mariquilla, que cumplas muchos más, y que el malos pelos te regale muchos peines