Mi abuela, como todas las mujeres de la aldea, tenía una rara habilidad para portar sobre su cabeza los más diversos y pesados utensilios caseros, manteniendo un sutil equilibrio sin que jamás se les cayera nada.
Las mujeres de la aldea desde niñas se ejercitaban en este arte, iban y venían a la fuente de la plaza en busca del agua que luego portaban en sus pesadas sellas colocadas sobre su cabeza. Caminaban erguidas, con un porte elegante y muy femenino, podría decirse que majestuoso. En su ir ... (ver texto completo)
Las mujeres de la aldea desde niñas se ejercitaban en este arte, iban y venían a la fuente de la plaza en busca del agua que luego portaban en sus pesadas sellas colocadas sobre su cabeza. Caminaban erguidas, con un porte elegante y muy femenino, podría decirse que majestuoso. En su ir ... (ver texto completo)