Nos acusan de temerosos amparados en el anonimato, nos califican de bandoleros serranos, salteadores de la verdad, y, en fin, no sé qué mas, ah!! Si plastas y cansinos.
La credibilidad, no es algo que pueda destrozar fácilmente un tercero, la credibilidad la pierde uno mismo en mucha mayor medida en que te la puedan echar abajo los demás.
Si dices de alguien que miente, su credibilidad no saldría apenas dañada.
Si resultara ser que ese alguien es público, notorio y evidente que es un “fulero”,
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