En un congreso del PSOE, Felipe González, cerró su discurso elevando a las alturas, una
foto de Pablo
Iglesias y hablando de él en tono melancólico y nostálgico, recordaba su lucha por la democracia y las libertades, la honradez de la que hizo gala, su coherencia, su lucha por la paz, y recordó cómo él y los suyos habían sido perseguidos por defender tales ideas.
Con ello, rendía pleitesía al modelo a seguir por cualquier socialista, y se recordaba épicamente, aquellos años de persecución por
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