Pues yo digo que sigáis adelante. Pedisteis disculpas y no las aceptaron. A mí no se me ocurre, ni se me ha ocurrido nunca, liarme a palos contra quien hace algo que no me gusta. San Isidro no quiere que lo defiendan así. Además ¿de qué lo defendían? Es que se pasaron; deben pagar por ello. La próxima vez que quieran imponer sus gustos lo pensarán antes.