Pues ya que sale a colación la virtud humana del cura, pues llevas razón: es humilde (lo demuestra en sus sermones donde no para de echarse flores). Es muy valiente (escribió una carta cuando se fue el anterior obispo poniéndolo verde cuando ya se había ido, por supuesto). Es muy culto (cambió unas escaleras de piedra que tenían 350 años de antigüedad por otras de piedra artificial). Es honesto (quitó la cruz de calatrava, que es patrimonio de todos los caneneros y se la llevó al interior de la iglesia).