Me parece lamentable que con la buena labor que está llevando Don Alfonso, nuestro párroco, en Canena, algunos tengan la desfachatez de ponerlo a parir. Es un tío con un par... Bien puesto, que en cuanto llegó supo poner a cada uno de los que mangoneaban la iglesia en su sitio. Y, entre otras cosas, si no fuera porque está él, a lo mejor el dinero de María la de Santos habría pasado a sus sobrinos, y él tiene ahora todo el pleno derecho para que se invierta en la residencia que se quiere hacer en Canena. A lo mejor el gran defecto de este hombre ha sido no permitir tanto caciquismo. Olé!!!