Es eso precisamente lo que falla en Canena: las lenguas demasiado largas de demasiada gente, que muchas veces llegan a eclipsar todo lo bueno con lo que cuenta el pueblo (que no es que sea poco). Como la de esta pava, que, como algún canenero le habrá dado calabazasy tiene mucha rabia reprimida, lanza dardos envenenados contra las que vamos a pasar, todo pichis y tan contentas, las vacaciones al pueblo de nuestros padres. Chica, pues te rascas. Y eso de ligeritas... No voy a caer en comparaciones!