Canena de mi niñez testigo,
Aún conservas tu manto inmaculado
De fachadas blancas y rallos de sol inundado
Pueblo cálido, que siempre me dio abrigo.
Por tus calles vaga aún mi recuerdo
De aquellos días del pasado
Donde algunos amigos he dejado,
Amistad empedrada como roca de’Erdo.
Vida emana de tus fuentes,
Que ni el paso del tiempo ha secado
Las historias que cada vecino junto a ellas ha legado,
Fieles testigos silenciosas y aún mejores confidentes.
Desde el Arca al Pilarejo,
Quizás entre ellas camino más alejado
Que del Caño a la Nueva que están poco separado,
Donde poder contemplar cada uno su propio reflejo.
Rodeado de tus cerros
Desde ilustres como Cela a Machado
Testimonio de éste que fue mi pueblo indiferente les ha dejado,
Y rompiendo éste y sin poder dejar olvidado
A su Castillo firme y erguido fue levantado
Para rendir a sus pies al más fiero de los guerreros.
Zócalos de seda
Donde se reúnen sus vecinos
Canena así te decimos
Que algo de ti siempre nos queda
Todos los que un día allí vivimos.
Aún conservas tu manto inmaculado
De fachadas blancas y rallos de sol inundado
Pueblo cálido, que siempre me dio abrigo.
Por tus calles vaga aún mi recuerdo
De aquellos días del pasado
Donde algunos amigos he dejado,
Amistad empedrada como roca de’Erdo.
Vida emana de tus fuentes,
Que ni el paso del tiempo ha secado
Las historias que cada vecino junto a ellas ha legado,
Fieles testigos silenciosas y aún mejores confidentes.
Desde el Arca al Pilarejo,
Quizás entre ellas camino más alejado
Que del Caño a la Nueva que están poco separado,
Donde poder contemplar cada uno su propio reflejo.
Rodeado de tus cerros
Desde ilustres como Cela a Machado
Testimonio de éste que fue mi pueblo indiferente les ha dejado,
Y rompiendo éste y sin poder dejar olvidado
A su Castillo firme y erguido fue levantado
Para rendir a sus pies al más fiero de los guerreros.
Zócalos de seda
Donde se reúnen sus vecinos
Canena así te decimos
Que algo de ti siempre nos queda
Todos los que un día allí vivimos.