Uno de los grandes avances de la literatura universal fue la inclusión de una sinopsis en la contraportada de los libros. Desde hace décadas, y gracias a estos breves resúmenes, el lector ávido de aumentar su cultura en poco tiempo para poder debatir con rigor en charlas tabernarias o, simplemente, tratar de conquistar a una mujer con una sapiencia tan superficial como efectiva, podía hacerse con los suficientes conocimientos si pasaba parte de la tarde en una librería.
