Arroyo del Ojanco que en mi corazón te llevo, me saludas desde las primeras vistas y se me encoje el alma. Me despides al cabo y el alma desaparece. Dame salud Señor y permite que de una vez pueda un año disfrutar de San Marcos como este año he hecho con San Francisco y entonces, el dia que muera, podré hacerlo tranquilo. Hasta pronto pueblo mio.