¡Que razón tienes ESPAñOLA, y cuanta sabiduría encierran tus palabras!
Y tú FLECHA!! ¿qué haces con ese carácter tan agrio? Anda hombre, pon una sonrisa en tu cara y un amor en tu vida. El amor puede ser a muchas cosas, no creas, ¡pero no te demores!.
Mira Espe ya que va de caidas y de mamporros, te explico otra mía, a ver si hago reir a FLECHA.
Bajaba yo por unas escaleras. Cuando me faltaban unas cuantas para llegar al vetíbulo donde se encontraba el portero detrás de su mostrador, se me liaron los pies de tal forma, que me caí de cabeza.¡Pegué una volteleta por encima de cuatro escalones con la buena fortuna de quedarme sentada como una muñeca de madera justo cuando acababan las escaleras y comenzaba el suelo del vestíbulo. No me hice daño en los riñones, con el borde del peldaño, por un centímetro.
Como no me dolía nada, y viendo la posición tan cómica, en que me había quedado, me puse a reir de tal forma que no podía parar. Me paré de golpe cuando ví al portero de la finca que había visto LA HAZAñA, mirándome con unos ojos como platos. ¡¡Ya te esplicaré otra; esa desde un árbol!!
Muchachos de THARSIS y amigos del CLUB que leais esto, os envío un beso desde Barcelona. Milagros.
Y tú FLECHA!! ¿qué haces con ese carácter tan agrio? Anda hombre, pon una sonrisa en tu cara y un amor en tu vida. El amor puede ser a muchas cosas, no creas, ¡pero no te demores!.
Mira Espe ya que va de caidas y de mamporros, te explico otra mía, a ver si hago reir a FLECHA.
Bajaba yo por unas escaleras. Cuando me faltaban unas cuantas para llegar al vetíbulo donde se encontraba el portero detrás de su mostrador, se me liaron los pies de tal forma, que me caí de cabeza.¡Pegué una volteleta por encima de cuatro escalones con la buena fortuna de quedarme sentada como una muñeca de madera justo cuando acababan las escaleras y comenzaba el suelo del vestíbulo. No me hice daño en los riñones, con el borde del peldaño, por un centímetro.
Como no me dolía nada, y viendo la posición tan cómica, en que me había quedado, me puse a reir de tal forma que no podía parar. Me paré de golpe cuando ví al portero de la finca que había visto LA HAZAñA, mirándome con unos ojos como platos. ¡¡Ya te esplicaré otra; esa desde un árbol!!
Muchachos de THARSIS y amigos del CLUB que leais esto, os envío un beso desde Barcelona. Milagros.