Gracias Castilleja, por reconocerme al menos mis sentimientos, no soy de Tharsis, sí nácido en la provincia de Huelva, pasé parte de mi juventud allí, poca muy poca, conocí Tharsis el de sus mejores momentos, y permanecía en casa de una familia sobre todo en fiestas, tengo familia minera, y vínculos, no se como decirte; como el árbol que cada raíz agarra donde puede o le place, mi edad ni soy viejo ni joven, un chiquillo como Emigrao. Me crié en Sevilla, y ahí ese Barrio de Santa Cruz, o el Guadalquivir inspira a cualquiera.
Pero este año ví la nieve, y a ella me referí y me parece propia para contestar a tu pregunta:
LA NIEVE.
Don dívino de la nieve,
Que como alma encantada
Todo cubre de blanco,
Bajo ella quedan recuerdos enterrados,
En esos caminos viejos.
Caminos de piedras sueltas,
Caminos polvorientos.
Por ellos pasamos de jovenes,
Y a los que hoy hemos vuelto.
A esa nieve hermosa y blanca,
Como la que pisamos en nuestros juegos.
Los caminos se han borrado,
Tambien las piedras sueltas
Y el camino polvoriento.
¿El olivo? el olivo casi seco,
Y seco del todo así se encuentra el almendro.
Hoy cubiertos de blanco, como blanco es nuestro cabello,
Ellos consecuencía de la nieve.
El cabello consecuencía del tiempo.
Hoy hemos vuelto a esos caminos blancos,
Antes mal empedrados y polvorientos.
Los que fueron testigos mudos, de nuestro primer regalo,
¡Que fueron aquellos nuestros primero besos!
Nosotros nos vamos secando,
Como se vá secando el olivo,
¡Como se secó el almendro!
Con mi afecto.
El Poeta.
Pero este año ví la nieve, y a ella me referí y me parece propia para contestar a tu pregunta:
LA NIEVE.
Don dívino de la nieve,
Que como alma encantada
Todo cubre de blanco,
Bajo ella quedan recuerdos enterrados,
En esos caminos viejos.
Caminos de piedras sueltas,
Caminos polvorientos.
Por ellos pasamos de jovenes,
Y a los que hoy hemos vuelto.
A esa nieve hermosa y blanca,
Como la que pisamos en nuestros juegos.
Los caminos se han borrado,
Tambien las piedras sueltas
Y el camino polvoriento.
¿El olivo? el olivo casi seco,
Y seco del todo así se encuentra el almendro.
Hoy cubiertos de blanco, como blanco es nuestro cabello,
Ellos consecuencía de la nieve.
El cabello consecuencía del tiempo.
Hoy hemos vuelto a esos caminos blancos,
Antes mal empedrados y polvorientos.
Los que fueron testigos mudos, de nuestro primer regalo,
¡Que fueron aquellos nuestros primero besos!
Nosotros nos vamos secando,
Como se vá secando el olivo,
¡Como se secó el almendro!
Con mi afecto.
El Poeta.