Cielo estrellado,
noche clara
primaveral,
Yo tambien paseaba y mi mano abierta está,
Esperando la buenaventura que una gítana dirá,
¡Payo!, dice la gítana, no tienes más que esperar,
Junto a la
flor blanca del
almendro,
Allí junto al rosal, vara de nardos en la mano,
Tu le has de entregar, vuestras manos entrelazas,
Miradas tienas y besos, y mil veces mirar,
Al testigo múdo de la luna, que no quiere molestar,
La estrellas corretean, empiezan su
danza núpcial,
Los nardos, estan en el suelo,
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