Claro Manolita, estoy de acuerdo contigo. La Iglesia apoya todo esto, sencillamente por dinero. Es curioso, van en contra de sus propias creencias en este sentido.
Todo el mundo sabe que este fanatismo no tiene nada que ver con las enseñanzas del cristianismo. Y si alguien no está de acuerdo, que me diga por qué a las vírgenes se las decora con plata y oro, y ese dinero no se invierte en ayudar a los pobres o a alguna otra labor humanitaria, como se supone que deberían hacer los buenos cristianos.
Es un pozo de dinero para gastar entre unos cuantos, a mi modo de ver la iglesia se aprovecha de este tirón. No sólo se lleva, a nivel estatal, miles de millones de los presupuestos del estado, si no que todo este dinero que se recoge de casa en casa por parte de las hermandades, es libre de impuestos.
Me diréis que mi opinión está influenciada porque no soy religioso, pero objetivamente, pensad y decidme si Jesucristo quería que vistiéramos de plata y oro a esculturas de madera simbólicas.
Supongo que en vez de tanto becerro de oro, habría que amar más al prójimo y no pelearse por vírgenes y santos, como ocurre desgraciadamente muy a menudo en nuestro pueblo.
Todo el mundo sabe que este fanatismo no tiene nada que ver con las enseñanzas del cristianismo. Y si alguien no está de acuerdo, que me diga por qué a las vírgenes se las decora con plata y oro, y ese dinero no se invierte en ayudar a los pobres o a alguna otra labor humanitaria, como se supone que deberían hacer los buenos cristianos.
Es un pozo de dinero para gastar entre unos cuantos, a mi modo de ver la iglesia se aprovecha de este tirón. No sólo se lleva, a nivel estatal, miles de millones de los presupuestos del estado, si no que todo este dinero que se recoge de casa en casa por parte de las hermandades, es libre de impuestos.
Me diréis que mi opinión está influenciada porque no soy religioso, pero objetivamente, pensad y decidme si Jesucristo quería que vistiéramos de plata y oro a esculturas de madera simbólicas.
Supongo que en vez de tanto becerro de oro, habría que amar más al prójimo y no pelearse por vírgenes y santos, como ocurre desgraciadamente muy a menudo en nuestro pueblo.