Juan Pablo II no tuvo impedimentos para ofrecer un claro posicionamiento político --motivado, sin duda, por su origen polaco-- y un papel influyente en la caída del muro del Berlín, así como en el fracaso del comunismo estatal. No fue esto mera casualidad. Así lo prueban sus encuentros y conversaciones con el también mítico Gorbachov.
Humano y sublime. Con independencia de credos, Juan Pablo II no dejó indiferente a nadie. Esto es propio de las figuras carismáticas. Con enorme vitalidad supo mantener un equilibrio permanente entre el brazo de hierro cuando se trataba del dogma y la mano tendida a los problemas humanos y sociales de un mundo moderno, aparentemente cada vez más alejado de los valores cristianos del amor al prójimo.
JOSé BONO
MINISTRO DE DEFENSA.
Junio de 1979. Regresa a Polonia, donde apoya a las organizaciones sindicales anti comunistas como Solidaridad de Lech Walesa. Ante una multitud que le aclamaba el Papa les dijo: “Son hombres, poseen dignidad, no se rindan”. Fue el principio del fin de la Unión Soviética.
Humano y sublime. Con independencia de credos, Juan Pablo II no dejó indiferente a nadie. Esto es propio de las figuras carismáticas. Con enorme vitalidad supo mantener un equilibrio permanente entre el brazo de hierro cuando se trataba del dogma y la mano tendida a los problemas humanos y sociales de un mundo moderno, aparentemente cada vez más alejado de los valores cristianos del amor al prójimo.
JOSé BONO
MINISTRO DE DEFENSA.
Junio de 1979. Regresa a Polonia, donde apoya a las organizaciones sindicales anti comunistas como Solidaridad de Lech Walesa. Ante una multitud que le aclamaba el Papa les dijo: “Son hombres, poseen dignidad, no se rindan”. Fue el principio del fin de la Unión Soviética.