He sentido auténtica vergüenza leyendo el artículo del Odiel sobre las condicines pésimas de las instalaciones deportivas. Suscribo totalmente lo expresado por otros contertulios. ¡Y eso que contamos con una pléyade de locos románticos que siguen luchando por el deporte de su pueblo! A lo mejor si los aburren ya ustedes tienen el pretexto perfecto para no hacer el campo de césped artificial.