Me gustaría expresar mi opinión, intentando que sea humilde en todo momento, y no pretendiendo en ninguno que las de los demás sean coincidentes con la mía.
Soy una adolescente de Hinojos que sale casi todos los fines de semana en el pueblo. Suelo recogerme los viernes y sábados, si la cosa se da bien, a una media de las 6 de la mañana. Me lo paso genial, bailo, canto, me río y charlo con mis amigos y la gente que me rodea, y no me drogo, y muchas de las noches que salgo, ni siquiera bebo (alcohol), pues no me hace falta para pasarmelo en grande.
Sin embargo, conozco mucha gente a mi alrededor, gente de mi edad, que salen a los mismos sitios donde salgo yo, que se droga, que fuma pitillos, que se mete coca...
Yo a mis ya pasados 20 años, no he tenido que meterme una raya de cocaína, ni hartarme de pitillos las noches que salgo para coger un morao impresionante y así pasarmelo de escándalo; ni para olvidarme de mis problemas; o para tener que echar un largo rato de risas.
No lo he hecho, señoras y señores, simple y llanamente porque no me hace falta, porque me lo paso de escándalo con mis amigos cualquier día de la semana sentados en el valle charlando de nuestras cosas; porque sé que, aunque pudiera olvidarme de los problemas durante el rato que me dure "el ciego", cuando se me pase, los problemas seguirán ahí; y porque para que me duela la barriga de la risa, sólo necesito reunirme con mis amigos cualquier fin de semana.
Eso no significa por supuesto, que yo sea mejor ni peor que nadie.
La juventud de hoy en día, vivimos en una sociedad en la que lo tenemos todo al alcance de nuestras manos, y eso, como podrán comprender, es un arma de doble filo.
Cualquier noche que uno sale de marcha en el pueblo, puede ver los trapicheos que se traen algunos y algunas, gente de las que incluso, nunca te lo esperarías (y lo digo por propia experiencia); y no hay que ser demasiado listo para darse cuenta del percal.
Y ahora yo pregunto: ¿Cuál es la solución?
En este mundo cada persona es libre de hacer lo que se le venga en gana, siempre dentro de unos límites de respeto hacia los demás, pero somos todos totalmente libres.
¿De verdad pensáis que, a mi no me preocupa saber que hay amigos y conocidos míos que, salen los fines de semana en el pueblo, como yo, y que necesitan meterse una raya de cocaína para estar bien, o para pasarselo en grande o yo no sé para qué? ¿Que saben que tú lo sabes y que, algunos de ellos no te lo reconocen porque les da hasta vergüenza de que tú, su amigo lo sepas?... Pues os aseguro que sí que me preocupa y que no es de mi agrado en absoluto.
¿Pero qué hago yo? Puedo decirles qué porqué lo hacen, que no lo hagan, que engancha y que así empiezan la mayoría de los drogadictos (el cuento de: "yo sólo me meto una de vez en cuando", que se lo cuenten a otro)... ¿Y qué me van a contestar ellos? Pues seguramente que tengo razón, pero que cada uno hace con su vida lo que le dá la gana, y que si ellos lo quieren hacer, ese no es mi problema.
¿Y sabéis qué? Pues que desgraciadamente y por mucho que no jorobe, tienen toda la razón del mundo. Al igual que yo he sido libre de tomar la decisión de no hacerlo, ellos han decidido que sí, y tú no puedes hacer nada para evitarlo.
No va a servir de nada que se cierren lo bares a las 3 de la mañana, ni prohibir que se hagan botellones en el real, ni nada de eso... Porque les puedo asegurar que el prototipo de joven hinojero que se esnifa una raya de cocaína un sábado por la noche, no lo hace en medio del real de la feria para que lo vea todo el mundo, ni lo va a hacer en medio del pino gordo ni del castillo...
Desde mi humilde opinión creo, que la prohibición, en la mayoría de los casos, lo único que produce es una mayor incitación a hacer lo que se prohibe.
Pienso que la única forma de ayudar a la juventud, y no tan juventud de hoy, es CONCIENCIáNDOLAS. Quizás algunos piensen que es una medida que quizá no cause tanto efecto, pero, ¿es más efectivo prohibirles a los jóvenes que se reúnan con sus amigos los fines de semana, y hagan un botellón por la noches en medio de un llano? A mí, sinceramente, me parece que no.
Creo que es comparable con la típica situación del padre que le prohibe al hijo que no fume cigarrillos. ¿Sabe acaso el padre lo que hace el hijo cuando sale por ahí, o cuando va por las mañanas al instituto o a hacer cualquier recado; o es que va a estar todo el día pegado a él como una lapa? Seguramente, cuando el hijo salga, se fumará los cigarros que le apetezca.
Pues algo parecido es lo que ocurre con este problema.
Desde que tengo uso de razón, no recuerdo que haya habido en el pueblo ni una campaña para concienciar a los hinojeros de lo perjudicial que son las drogas; no conozco ninguna asociación que ayude a los alcohólicos; ninguna delegación de juventud que se preocupe por crear conciencia en la gente de que, ser drogadicto es una de las pocas enfermedades que tú elegis sufrir voluntariamente, y que por eso eres tú y sólo tú el único que puedes no exponerte a "contagiarte" de ella... ¿Alguna asociación de ayuda a los familiares de los drogodependientes?... Yo no conozco nada, de verdad; y me parece que es algo totalmente necesario en el mundo en el que vivimos, y mucho más en nuestro pueblo: con las pocas personas que somos, los casos que se conocen son bastante numerosos, y lo peor es lo que no conocemos.
Creo que, ya que ellos no hacen nada por sí mismos, está en nuestro deber intentar nosotros hacer algo por ayudarles a ellos; no sabemos en qué situación estarán, por ejemplo, nuestros hijos el día de mañana.
Hasta aquí mi humilde comentario. Saludos a todos. H.B.
Soy una adolescente de Hinojos que sale casi todos los fines de semana en el pueblo. Suelo recogerme los viernes y sábados, si la cosa se da bien, a una media de las 6 de la mañana. Me lo paso genial, bailo, canto, me río y charlo con mis amigos y la gente que me rodea, y no me drogo, y muchas de las noches que salgo, ni siquiera bebo (alcohol), pues no me hace falta para pasarmelo en grande.
Sin embargo, conozco mucha gente a mi alrededor, gente de mi edad, que salen a los mismos sitios donde salgo yo, que se droga, que fuma pitillos, que se mete coca...
Yo a mis ya pasados 20 años, no he tenido que meterme una raya de cocaína, ni hartarme de pitillos las noches que salgo para coger un morao impresionante y así pasarmelo de escándalo; ni para olvidarme de mis problemas; o para tener que echar un largo rato de risas.
No lo he hecho, señoras y señores, simple y llanamente porque no me hace falta, porque me lo paso de escándalo con mis amigos cualquier día de la semana sentados en el valle charlando de nuestras cosas; porque sé que, aunque pudiera olvidarme de los problemas durante el rato que me dure "el ciego", cuando se me pase, los problemas seguirán ahí; y porque para que me duela la barriga de la risa, sólo necesito reunirme con mis amigos cualquier fin de semana.
Eso no significa por supuesto, que yo sea mejor ni peor que nadie.
La juventud de hoy en día, vivimos en una sociedad en la que lo tenemos todo al alcance de nuestras manos, y eso, como podrán comprender, es un arma de doble filo.
Cualquier noche que uno sale de marcha en el pueblo, puede ver los trapicheos que se traen algunos y algunas, gente de las que incluso, nunca te lo esperarías (y lo digo por propia experiencia); y no hay que ser demasiado listo para darse cuenta del percal.
Y ahora yo pregunto: ¿Cuál es la solución?
En este mundo cada persona es libre de hacer lo que se le venga en gana, siempre dentro de unos límites de respeto hacia los demás, pero somos todos totalmente libres.
¿De verdad pensáis que, a mi no me preocupa saber que hay amigos y conocidos míos que, salen los fines de semana en el pueblo, como yo, y que necesitan meterse una raya de cocaína para estar bien, o para pasarselo en grande o yo no sé para qué? ¿Que saben que tú lo sabes y que, algunos de ellos no te lo reconocen porque les da hasta vergüenza de que tú, su amigo lo sepas?... Pues os aseguro que sí que me preocupa y que no es de mi agrado en absoluto.
¿Pero qué hago yo? Puedo decirles qué porqué lo hacen, que no lo hagan, que engancha y que así empiezan la mayoría de los drogadictos (el cuento de: "yo sólo me meto una de vez en cuando", que se lo cuenten a otro)... ¿Y qué me van a contestar ellos? Pues seguramente que tengo razón, pero que cada uno hace con su vida lo que le dá la gana, y que si ellos lo quieren hacer, ese no es mi problema.
¿Y sabéis qué? Pues que desgraciadamente y por mucho que no jorobe, tienen toda la razón del mundo. Al igual que yo he sido libre de tomar la decisión de no hacerlo, ellos han decidido que sí, y tú no puedes hacer nada para evitarlo.
No va a servir de nada que se cierren lo bares a las 3 de la mañana, ni prohibir que se hagan botellones en el real, ni nada de eso... Porque les puedo asegurar que el prototipo de joven hinojero que se esnifa una raya de cocaína un sábado por la noche, no lo hace en medio del real de la feria para que lo vea todo el mundo, ni lo va a hacer en medio del pino gordo ni del castillo...
Desde mi humilde opinión creo, que la prohibición, en la mayoría de los casos, lo único que produce es una mayor incitación a hacer lo que se prohibe.
Pienso que la única forma de ayudar a la juventud, y no tan juventud de hoy, es CONCIENCIáNDOLAS. Quizás algunos piensen que es una medida que quizá no cause tanto efecto, pero, ¿es más efectivo prohibirles a los jóvenes que se reúnan con sus amigos los fines de semana, y hagan un botellón por la noches en medio de un llano? A mí, sinceramente, me parece que no.
Creo que es comparable con la típica situación del padre que le prohibe al hijo que no fume cigarrillos. ¿Sabe acaso el padre lo que hace el hijo cuando sale por ahí, o cuando va por las mañanas al instituto o a hacer cualquier recado; o es que va a estar todo el día pegado a él como una lapa? Seguramente, cuando el hijo salga, se fumará los cigarros que le apetezca.
Pues algo parecido es lo que ocurre con este problema.
Desde que tengo uso de razón, no recuerdo que haya habido en el pueblo ni una campaña para concienciar a los hinojeros de lo perjudicial que son las drogas; no conozco ninguna asociación que ayude a los alcohólicos; ninguna delegación de juventud que se preocupe por crear conciencia en la gente de que, ser drogadicto es una de las pocas enfermedades que tú elegis sufrir voluntariamente, y que por eso eres tú y sólo tú el único que puedes no exponerte a "contagiarte" de ella... ¿Alguna asociación de ayuda a los familiares de los drogodependientes?... Yo no conozco nada, de verdad; y me parece que es algo totalmente necesario en el mundo en el que vivimos, y mucho más en nuestro pueblo: con las pocas personas que somos, los casos que se conocen son bastante numerosos, y lo peor es lo que no conocemos.
Creo que, ya que ellos no hacen nada por sí mismos, está en nuestro deber intentar nosotros hacer algo por ayudarles a ellos; no sabemos en qué situación estarán, por ejemplo, nuestros hijos el día de mañana.
Hasta aquí mi humilde comentario. Saludos a todos. H.B.