Miarma comprendo a los que se van a la
playa, pues con la ola de calor que hace siempre para el romero... Así van las pobres de las carrozas, que les llega el sudor hasta las uñas de los pies. Y de envidia nada, pues con verle la cara a nuestra señora de la soledad ya estamos alegres para todo el año. Porque como su cara ninguna.
Y para qué queréis que llueva, para que crezca el romero? po vaya tontería, para el romero que tiráis...
¡viva la
virgen de la soledad!