Si hace tiempo, mucho tiempo, quizás demasiado. Muchos de mis cuadros nacieron ahí. Por un lado teníamos todos los árboles del Valle, del parque, los trenes, Bellavista, más preciosa que nunca dónde aprendí a jugar al tenis y un poquito de inglés. Más a la izquierda la Iglesia, las escuelas y el camino de Naya dónde era obligatorio pararse en verano a darse un remojón para salir a toda pastilla corriendo para que el aire refrescara un poco el ambiente. Por otro lado El Cerro Colorado, agreste girando ... (ver texto completo)