La perfecta igualdad no existe, sino entre los muertos.
Suicidarse es subirse en marcha a un coche fúnebre.
El descanso es algo bueno para los muertos.
Sólo deberíamos llorar la muerte de los hombres felices; o sea, muy pocas muertes.
La muerte es un castigo para algunos, para otros un regalo, y para muchos un favor.
Conviene reír sin esperar a ser dichoso, no sea que nos sorprenda la muerte sin haber reído.
A veces la conciencia tiene que hablar con sordos.
El primer gran regalo que podemos dar a otros es un buen ejemplo.
La capacidad de sentir vergüenza es una buena brújula moral.
La moral descansa naturalmente en el sentimiento.
Los buenos modales se consiguen a base de pequeìos sacrificios.
Trata al portero con la misma amabilidad con que tratas al presidente de la empresa.
Ser amable es más importante que ser sabio, y entender esto es el principio de la sabiduría.
La modestia es la virtud de los que no tienen otra.
La cortesía es el arte de escoger entre los propios pensamientos.