Aquella noche había dormido mal. La inquietud me había provocado pesadillas. Al alba, con los primeros cantos del gallo me levanté. Aunque era muy temprano, no podía conciliar el sueño. Cuando bajé a la cocina, mi abuela estaba ya cocinando, preparaba una empanada para celebrar el día de fiesta. Con un rodillo de madera prensaba una y otra vez la pasta, espolvoreándola con harina, mientras en la sartén freía bacalao desmigado rehogándolo con mucha cebolla picada y pimientos verdes troceados.
# Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
# Lobos de la misma camada.
# Una pulgada de tiempo es una pulgada de oro.
# El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
# Es siempre provechoso abrir cualquier libro.
# Soldado que arranca, sirve para otra guerra.
# Cuando bebas no manejes, se te puede dar vuelta el vaso.
# Nunca cages mas de lo que comes.
# Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
# La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
# Es mejor encender una luz que maldecir la oscuridad.
# La sabiduría no se traspasa, se aprende.
# Quien no comprende una mirada tampoco comprenderá una larga explicación.
# La primera vez que me engañes la culpa será tuya; la segunda vez, la culpa será mía.