... ay, pequeños,
pequeños y blancos
8
Y tendrás puñados de sal amarga en la lengua.
Y unas delicadas rosas del agua.
Y esas melancólicas espinas de coral rasgándote dulcemente la piel y las entrañas.
9
Conchales de nácar infinita
bajo mis dedos
pequeños y blancos
8
Y tendrás puñados de sal amarga en la lengua.
Y unas delicadas rosas del agua.
Y esas melancólicas espinas de coral rasgándote dulcemente la piel y las entrañas.
9
Conchales de nácar infinita
bajo mis dedos