Libro de Santa Clara
"Algo de alma en la arcilla
Entonces dijo y nació el mar"
Odiseas Elitis
"Y a pesar de tu corazón irascible,
yo te bendigo, mar, bestia obstinada..."
Olga Orozco
1
Dices mar, mare nostrum, mar de los silencios, dices y ahondas su quejido.
Dices mar otra vez y logras evocar apenas una fatigada planicie de vidrios espejados,
y un cielo interminable y azul, quizás, como el misterio.
Dices: mar, susurras acrósticos y cifras, te plantas en cruz
y un sol de cenizas verdes arderá todavía en un rincón, ya casi oscuro.
Atrás, distantes, gaviotas hambrientas. Transparentes y livianas
como el humo de los barcos. Dices mar, dices viento, dices fuego antiguo y sacro;
dices también astillas de naufragio, remota piedra, jeringas, condones,
vulgares latas de cerveza, la inútil portada de un diario:
furia de algún dios tenebroso escupida en la fría resaca de la mañana.
2
Pequeños, vagabundos
mis pies sobre la arena...
"Algo de alma en la arcilla
Entonces dijo y nació el mar"
Odiseas Elitis
"Y a pesar de tu corazón irascible,
yo te bendigo, mar, bestia obstinada..."
Olga Orozco
1
Dices mar, mare nostrum, mar de los silencios, dices y ahondas su quejido.
Dices mar otra vez y logras evocar apenas una fatigada planicie de vidrios espejados,
y un cielo interminable y azul, quizás, como el misterio.
Dices: mar, susurras acrósticos y cifras, te plantas en cruz
y un sol de cenizas verdes arderá todavía en un rincón, ya casi oscuro.
Atrás, distantes, gaviotas hambrientas. Transparentes y livianas
como el humo de los barcos. Dices mar, dices viento, dices fuego antiguo y sacro;
dices también astillas de naufragio, remota piedra, jeringas, condones,
vulgares latas de cerveza, la inútil portada de un diario:
furia de algún dios tenebroso escupida en la fría resaca de la mañana.
2
Pequeños, vagabundos
mis pies sobre la arena...