Ah, pero cualquier inquietud o temor
desaparecen
cuando el hoyuelo del ombligo te sonríe.
Entonces me llama.
Y allá voy
también alegre
y sin saberlo
a bucear en los misterios de la vida.
desaparecen
cuando el hoyuelo del ombligo te sonríe.
Entonces me llama.
Y allá voy
también alegre
y sin saberlo
a bucear en los misterios de la vida.