Esta extraña y desapacible ciudad.
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Entonces me animo a soñarlos
mansos
y distraídos
aunque afuera queme
y brame
y arda
y se consuma
en las veredas
la espantosa cordura de los hombres.
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Entonces me animo a soñarlos
mansos
y distraídos
aunque afuera queme
y brame
y arda
y se consuma
en las veredas
la espantosa cordura de los hombres.