CENTRO DE SALUD DE PURULLENA
Durante las vacaciones de verano pasé una noche en un pequeño hotel de la localidad de Guadix (Granada). Como buen aficionado a los viajes turísticos pregunté a un paisano qué cosas interesantes podían verse en el pueblo y también, como buen aficionado a los misterios, le hice la misma demanda en cuestión de leyendas, no siendo su respuesta tan solícita como en la primera oportunidad. No sé si por desconocimiento o por evitar hablar de esos temas relacionados con su pueblo lo cierto es que me habló del ambulatorio de la cercana población de Purullena. El viaje de ida estaba limitado por ciertos horarios que debía cumplir pero el viaje de vuelta no los tendría y podría dedicarle cierto tiempo.
Días más tarde pude visitar el centro de salud de Purullena. El edificio es una construcción de tres plantas que dicen que está levantado sobre un viejo cementerio (este dato no me lo confirmaron) (*). Éste podría ser el detonante de los extraños fenómenos que aseguran que suceden, sobre todo durante las largas guardias nocturnas. Me contaron que en cierta ocasión se sintió un golpe en la pared tan grande que dejó caer un cuadro que estaba colgado en la misma.
También es posible que la sugestión juegue algunas malas pasadas toda vez que me contaron que un celador de ambulancias se despertó una noche con una fuerte presión sobre él que le mantuvo paralizado un buen rato. Este fenómeno, conocido como parálisis del sueño, al que muchos médicos dan una explicación fisiológica por mucho que se empeñen algunos en negarlo, parece haber motivado que otros compañeros (una enfermera y otro conductor de ambulancias con el que hablé) no se atrevan a dormir arriba en los dormitorios y lo hagan en un sofá de la planta baja.
Otro de los fenómenos que cuentan que sucede es el de escucharse voces que llaman a las enfermeras por sus nombres cuando se sabe positivamente que no hay nadie en las dependencias que pueda hacerlo. Un ejemplo evidente fue el ocurrido a dos enfermeras llamadas Inmaculada. Estando sentadas escucharon llamar a "Inma" y ambas se levantaron al unísono para acudir a la llamada. Nadie las había llamado.
Me contó un celador que ciertas noches había escuchado pasos por la parte alta. Pensando que pudiera tratarse de algún drogadicto intentando saquear el botiquín en busca de metadona u otro producto que pudiese calmar su ansiedad, el celador se descalzó para andar si hacer ruido y armado con una vara preparada a tal efecto subió pero no había nadie extraño en el recinto.
Por último me hablaron que otro celador, subiendo una noche las escaleras, algo le empujó y le dejó señalada una mano en la espalda (*).
La visita al centro la hice de día y no fui invitado a realizar ningún tipo de experimento pero sirvan estas líneas para que cualquier aficionado de la zona se obligue a buscar mayor información y se preste a dar los datos conseguidos al resto de la gente. Mi página está abierta a cualquier colaboración o testimonio.
Julio de 2007.
POSTINVESTIGACION. El 14 de febrero de 2008 recibí un correo en el que, entre otras cosas, decía: << (...) sí, está construido sobre un cementerio, ya que lo trasladaron desde el sitio anterior en el que estaba por que se encontraba muy cerca del colegio de este pueblo y los padres estaban cansados de ver las ambulancias correr tan cerca de sus hijos. Lo que no te han contado es que se derrumbó varias veces la estructura original mientras se construia matando a un obrero y dejando a otros tres graves. Mi (familiar) es de los pocos que "duerme" (las horas que puede) arriba y dice que los chillidos por las noches y las voces a gritos llamando a cada uno por su nombre son una constante (...)>>.
POSTINVESTIGACION. El 24 de marzo de 2008 recibía el siguiente mensaje aclaratorio: <<Hola, he leído en su página algo relacionado con el centro de salud de Purullena, bien, hay algo que no es cierto, o mejor dicho es cierto a medias. Referente al enfermero que le dieron un golpe por las espaldas cuando bajaba por las escaleras, no es así, la verdad, es que este hombre, serio, y poco creyente en estas cosas, cierto día de verano estaba descansando en su habitación, era por la tarde, ya se sabe, las noches de verano son bastante movidas, en lo que a trabajo se refiere, y hay que estar preparados para que con toda seguridad estar buena parte de la noche levantados, por eso estaba descansando un rato en esas horas de calor en las que no va nadie, en fin sin más preámbulos, este señor estaba descansando como ya he dicho, cuando de repente sintió un fuerte golpe en la espalda que le puso en alerta pensando que le llamaba alguien para prestar sus servicios, y antes de que se diera cuenta volvió a recibir otra palmada en el mismo sitio, puedo asegurar que en el sitio que le dieron y la forma en que traía señalados los supuestos dedos no se lo pudo hacer el, es anatómicamente imposible. Quién le dio, pues no se sabe, lo cierto es que la espalda la traía roja como un tomate, y la cara blanca como la cal (...)>>.
Durante las vacaciones de verano pasé una noche en un pequeño hotel de la localidad de Guadix (Granada). Como buen aficionado a los viajes turísticos pregunté a un paisano qué cosas interesantes podían verse en el pueblo y también, como buen aficionado a los misterios, le hice la misma demanda en cuestión de leyendas, no siendo su respuesta tan solícita como en la primera oportunidad. No sé si por desconocimiento o por evitar hablar de esos temas relacionados con su pueblo lo cierto es que me habló del ambulatorio de la cercana población de Purullena. El viaje de ida estaba limitado por ciertos horarios que debía cumplir pero el viaje de vuelta no los tendría y podría dedicarle cierto tiempo.
Días más tarde pude visitar el centro de salud de Purullena. El edificio es una construcción de tres plantas que dicen que está levantado sobre un viejo cementerio (este dato no me lo confirmaron) (*). Éste podría ser el detonante de los extraños fenómenos que aseguran que suceden, sobre todo durante las largas guardias nocturnas. Me contaron que en cierta ocasión se sintió un golpe en la pared tan grande que dejó caer un cuadro que estaba colgado en la misma.
También es posible que la sugestión juegue algunas malas pasadas toda vez que me contaron que un celador de ambulancias se despertó una noche con una fuerte presión sobre él que le mantuvo paralizado un buen rato. Este fenómeno, conocido como parálisis del sueño, al que muchos médicos dan una explicación fisiológica por mucho que se empeñen algunos en negarlo, parece haber motivado que otros compañeros (una enfermera y otro conductor de ambulancias con el que hablé) no se atrevan a dormir arriba en los dormitorios y lo hagan en un sofá de la planta baja.
Otro de los fenómenos que cuentan que sucede es el de escucharse voces que llaman a las enfermeras por sus nombres cuando se sabe positivamente que no hay nadie en las dependencias que pueda hacerlo. Un ejemplo evidente fue el ocurrido a dos enfermeras llamadas Inmaculada. Estando sentadas escucharon llamar a "Inma" y ambas se levantaron al unísono para acudir a la llamada. Nadie las había llamado.
Me contó un celador que ciertas noches había escuchado pasos por la parte alta. Pensando que pudiera tratarse de algún drogadicto intentando saquear el botiquín en busca de metadona u otro producto que pudiese calmar su ansiedad, el celador se descalzó para andar si hacer ruido y armado con una vara preparada a tal efecto subió pero no había nadie extraño en el recinto.
Por último me hablaron que otro celador, subiendo una noche las escaleras, algo le empujó y le dejó señalada una mano en la espalda (*).
La visita al centro la hice de día y no fui invitado a realizar ningún tipo de experimento pero sirvan estas líneas para que cualquier aficionado de la zona se obligue a buscar mayor información y se preste a dar los datos conseguidos al resto de la gente. Mi página está abierta a cualquier colaboración o testimonio.
Julio de 2007.
POSTINVESTIGACION. El 14 de febrero de 2008 recibí un correo en el que, entre otras cosas, decía: << (...) sí, está construido sobre un cementerio, ya que lo trasladaron desde el sitio anterior en el que estaba por que se encontraba muy cerca del colegio de este pueblo y los padres estaban cansados de ver las ambulancias correr tan cerca de sus hijos. Lo que no te han contado es que se derrumbó varias veces la estructura original mientras se construia matando a un obrero y dejando a otros tres graves. Mi (familiar) es de los pocos que "duerme" (las horas que puede) arriba y dice que los chillidos por las noches y las voces a gritos llamando a cada uno por su nombre son una constante (...)>>.
POSTINVESTIGACION. El 24 de marzo de 2008 recibía el siguiente mensaje aclaratorio: <<Hola, he leído en su página algo relacionado con el centro de salud de Purullena, bien, hay algo que no es cierto, o mejor dicho es cierto a medias. Referente al enfermero que le dieron un golpe por las espaldas cuando bajaba por las escaleras, no es así, la verdad, es que este hombre, serio, y poco creyente en estas cosas, cierto día de verano estaba descansando en su habitación, era por la tarde, ya se sabe, las noches de verano son bastante movidas, en lo que a trabajo se refiere, y hay que estar preparados para que con toda seguridad estar buena parte de la noche levantados, por eso estaba descansando un rato en esas horas de calor en las que no va nadie, en fin sin más preámbulos, este señor estaba descansando como ya he dicho, cuando de repente sintió un fuerte golpe en la espalda que le puso en alerta pensando que le llamaba alguien para prestar sus servicios, y antes de que se diera cuenta volvió a recibir otra palmada en el mismo sitio, puedo asegurar que en el sitio que le dieron y la forma en que traía señalados los supuestos dedos no se lo pudo hacer el, es anatómicamente imposible. Quién le dio, pues no se sabe, lo cierto es que la espalda la traía roja como un tomate, y la cara blanca como la cal (...)>>.