PURULLENA: Así pasaron dos semanas y cierta tarde el niño comenzó...

Así pasaron dos semanas y cierta tarde el niño comenzó a hablarle a su compañero, miraba a través de la ventana y le compartía lo que, veía un cielo que a esa hora se volvía de mil colores dando aviso que el día terminaba y la noche empezaba, un parque donde los niños se retiraban de la mano de sus abuelos o padres para dar paso a los jóvenes enamorados, el hombre lo escuchaba admirado, quería ver gente y se había puesto en la puerta para eso, para ver aunque sea cada dos horas a alguien caminar por el pasillo y darle una sonrisa tonta, sumisa, para que le traigan un periódico o le dijeran algo y resulta que ese mocoso que recién ha llegado mira más gente que él, recordó a su antiguo compañero y lo maldijo entre dientes por haberse llevado ese secreto de la ventana con razón miraba hacia allá y sonreía como idiota y ahora el tonto era él, no quería escuchar más al niño y le gritó: cállate, quien te ha dicho que hables quien te ha preguntado? el niño se asustó, pero aún tuvo valor para decirle es que se ve tan bonito que pensé que quería saberlo, el hombre volvió a la carga con sus gritos que te calles te he dicho no me hables, cállate de una buena vez. El niño guardó silencio y tomando de nuevo su carro sin ruedas entre su pecho vovió a suspirar, pensó que había hecho de mal, porque ese hombre lo gritaba y entonces una luz le dio la respuesta, volvió a mirarlo y le dijo: quieres que cambiemos de cama?