Ahora comprendo aquella poesía que nos enseñaron de pequeña que decía:
Era un
jardín sonriente
era una tranquila
fuente de cristal,
era a su borde asomada
una rosa inmaculada de un rosal. Era un viejo jardinero que cuidaba con esmero del vergel...
jaa, ja, ja, que jodío, como para no cuidarla!