CARMEN RUBIO LÓPEZ
Ventanales de octubre
A Leopoldo de Luis
Porque todo se muere
y es el otoño rosa sin bullicio,
porque quizás seamos un esbozo
de la aún por llegar
y cada cosa se nos muestra
con ese inevitable reverso de su nada,
sentimos el descenso
infinito, el vacío del espacio interior,
la herida irreparable que nos deja la noche.
Porque ya no mantiene
el aire la gran brasa de la ausencia
y todo nos parece, en un instante,
como una despedida
o pérdida que nunca podremos reclamar,
nos vamos deshojando
en el ritual que octubre nos impone,
hasta quedar desnudos
lo mismo que un invierno.
Ventanales de octubre
A Leopoldo de Luis
Porque todo se muere
y es el otoño rosa sin bullicio,
porque quizás seamos un esbozo
de la aún por llegar
y cada cosa se nos muestra
con ese inevitable reverso de su nada,
sentimos el descenso
infinito, el vacío del espacio interior,
la herida irreparable que nos deja la noche.
Porque ya no mantiene
el aire la gran brasa de la ausencia
y todo nos parece, en un instante,
como una despedida
o pérdida que nunca podremos reclamar,
nos vamos deshojando
en el ritual que octubre nos impone,
hasta quedar desnudos
lo mismo que un invierno.
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