**Ayer Domingo beatificaron a Fray Leopoldo de Alpandeire, pueblo de la Serranía de Ronda (Granada)
Cuando recibía insultos los aguantaba con cordura y serenidad y no perdía nunca el ánimo.
Éste humilde fraile buscaba la paz interior, que transmitía con su mirada serena y bondadosa.
"El fraile que enseñó el camino de la justicia a través de su caridad, humildad y devoción mariana" ha sido beatificado hoy en Granada. Más de 60 000 personas han celebrado este gran acontecimiento en la base aérea de Armilla.
La persona de Fray Leopoldo es querida y reconocida en toda Granada.
"Durante su vida todos lo reconocían, los adultos y los chiquillos decían en las calles: " ¡Mira por ahí viene Fray Leopoldo!" y corrían a su encuentro. Con los niños se paraba para explicarles el catecismo, con los mayores para hablar de sus problemas, angustias y preocupaciones. Fray Leopoldo había encontrado el modo de derramar sobre todos la bondad divina: Rezaba tres Ave María, era su forma de enhebrar lo divino con lo humano. Y las gentes se alejaban de él transformadas, dispuestas a seguir en su camino, pero con la tranquilidad y la seguridad que Fray Leopoldo les había devuelto, la de saber que Dios había tomado buena nota de sus preocupaciones. Y así, día tras día, durante medio siglo, con la vista en el suelo, el corazón en el cielo y la mano en el rosario. Fray Leopoldo recorrió Granada repartiendo la limosna del Amor"
Cuando recibía insultos los aguantaba con cordura y serenidad y no perdía nunca el ánimo.
Éste humilde fraile buscaba la paz interior, que transmitía con su mirada serena y bondadosa.
"El fraile que enseñó el camino de la justicia a través de su caridad, humildad y devoción mariana" ha sido beatificado hoy en Granada. Más de 60 000 personas han celebrado este gran acontecimiento en la base aérea de Armilla.
La persona de Fray Leopoldo es querida y reconocida en toda Granada.
"Durante su vida todos lo reconocían, los adultos y los chiquillos decían en las calles: " ¡Mira por ahí viene Fray Leopoldo!" y corrían a su encuentro. Con los niños se paraba para explicarles el catecismo, con los mayores para hablar de sus problemas, angustias y preocupaciones. Fray Leopoldo había encontrado el modo de derramar sobre todos la bondad divina: Rezaba tres Ave María, era su forma de enhebrar lo divino con lo humano. Y las gentes se alejaban de él transformadas, dispuestas a seguir en su camino, pero con la tranquilidad y la seguridad que Fray Leopoldo les había devuelto, la de saber que Dios había tomado buena nota de sus preocupaciones. Y así, día tras día, durante medio siglo, con la vista en el suelo, el corazón en el cielo y la mano en el rosario. Fray Leopoldo recorrió Granada repartiendo la limosna del Amor"