DESOLACIÓN
¡TE EXTRAÑO!
En el grito callado de mi voz que no escuchas,
En el cálido aliento que me entibia las sienes.
En el brazo que entorna mi creciente temor,
En las letras quebradas del temblor de mis manos.
En el llanto perdido de mis sangrantes penas,
En el leve suñspiro del silfo que agoniza,
En las canciones tristes que musitan tuñ olvido.
En el lecho vacío de mis horas inertes
¡TE EXTRAÑO!
En el grito callado de mi voz que no escuchas,
En el cálido aliento que me entibia las sienes.
En el brazo que entorna mi creciente temor,
En las letras quebradas del temblor de mis manos.
En el llanto perdido de mis sangrantes penas,
En el leve suñspiro del silfo que agoniza,
En las canciones tristes que musitan tuñ olvido.
En el lecho vacío de mis horas inertes
¡TE EXTRAÑO!
En la alfombra marchita de los árboles silentes,
En los árboles tristes convertidos en cruz,
En el cardo silvestre que asemeja tu afecto,
En las hojas de otoño que dibujan tu rostro,
En los caminos idos de una larga quimera,
En las veredas grises que borraron tus huellas,
En cada esquiva esquina que envolvió tu partida,
En mi desesperanza hundida en tu falsía...
En la alfombra marchita de los árboles silentes,
En los árboles tristes convertidos en cruz,
En el cardo silvestre que asemeja tu afecto,
En las hojas de otoño que dibujan tu rostro,
En los caminos idos de una larga quimera,
En las veredas grises que borraron tus huellas,
En cada esquiva esquina que envolvió tu partida,
En mi desesperanza hundida en tu falsía...
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