Con la prudencia que da la locura
buscó los datos,
aclaró sus dudas.
Con un último esfuerzo
le compró la más pura,
y al mirarle a los ojos
se le borró entre bruma.
Él creyó que soñaba
en el fugaz instante
en que acabó su tiempo
abrazado a la madre.
Qué te puedo dar
que no me sufras,
qué te puedo dar
que no te hunda,
que no vea en tus ojos
reflejos de cristal
que me mata tu angustia
que me puede tu mal.
Qué te puedo dar
buscó los datos,
aclaró sus dudas.
Con un último esfuerzo
le compró la más pura,
y al mirarle a los ojos
se le borró entre bruma.
Él creyó que soñaba
en el fugaz instante
en que acabó su tiempo
abrazado a la madre.
Qué te puedo dar
que no me sufras,
qué te puedo dar
que no te hunda,
que no vea en tus ojos
reflejos de cristal
que me mata tu angustia
que me puede tu mal.
Qué te puedo dar
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