Mari Rosa no se si aguantaria una matanza, me gustaba tanto todo hasta el aguardiente, fuerte de Diesma, algun dia le preguntas a mi madre cuantas morcillas era capaz de comerme de las que se rompian en la caldera, habia que tener cuidado de no provar el agua, pues podias reventar.
Dile algo esa niña de la fatigas que no se corta.
Dile algo esa niña de la fatigas que no se corta.