POEMA DEL MENDIGO
Hoy mi dormitorio huele a verano.
A lluvia,
a madera.
Recuerda a la tormenta arrulladora
golpeando con violencia las persianas.
O a las cortinas bailando inquietas
al son de un viento caluroso
que con estruendo a las puertas fustiga.
Hoy mi dormitorio huele a verano.
A lluvia,
a madera.
Recuerda a la tormenta arrulladora
golpeando con violencia las persianas.
O a las cortinas bailando inquietas
al son de un viento caluroso
que con estruendo a las puertas fustiga.
Pero también recuerda
a un sol ardiente, soberano
del que hay que buscar refugio
en la sombra de los pasillos silenciosos
a un sol ardiente, soberano
del que hay que buscar refugio
en la sombra de los pasillos silenciosos
Y sin embargo,
tengo impregnado un paisaje de invierno.
Llovizna fría sobre la plaza,
y las palomas que han levantado vuelo
y se han perdido.
Los hombres con sus pasos largos,
las cabezas gachas
y las manos en los bolsillos escondidas.
tengo impregnado un paisaje de invierno.
Llovizna fría sobre la plaza,
y las palomas que han levantado vuelo
y se han perdido.
Los hombres con sus pasos largos,
las cabezas gachas
y las manos en los bolsillos escondidas.