SOY TU
Era un discípulo honesto. Moraba en su corazón el afán de perfeccionamiento. Un
anochecer, cuando las chicharras quebraban el silencio de la tarde, acudió a la modesta casita de un yogui y llamó a la
puerta. - ¿Quien es? preguntó el yogui.
-Soy YO, respetado maestro. He venido para que me proporciones instrucción espiritual.
-No estás lo suficientemente maduro- replicó el yogui sin abrir la puerta.-Retírate un año a una
cueva y medita. Medita sin descanso. Luego regresa y te daré instruccion.
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